BIENVENIDO A CLAUDIA CLAVEL DURAN
25-11-18

Claudia Clavel Duran

02 diciembre 2018

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25-11-18

25-11-18

 

Noche después de la iniciación a la conciencia holística

 

Bhagavan vino a abrazarme por la noche antes de dormir, después de mi meditación, como un oso amoroso en el que me acurruqué entre sus brazos. Abrazo cálido, dulce, protector. Y toda la energía fluía cálida por mi ser entero. Tenía mucho sueño, no paraba de pensar y le pedí por favor un sueño profundo con el permiso de que obraran mientras yo dormía. En mitad de la noche medio desperté con palabras que brotaban naturales, me estaban enviando un mensaje. Al darme cuenta me puse a escribir sin encender la luz en mi libreta. Estas son las palabras que ahora comparto: 

 

“La paz es una con nosotros en pos de la libertad. La naturaleza rige nuestros corazones allá donde marca el destino de lo vivido en que todos volvamos a ser lo que somos. Rinde tu conciencia a la evidencia y muéstrate sin más redención que ser tú mismo. Todos uno, tomados de las manos guiados en conjunción lo que siempre es, fue y será. Destino unido de lo posible. Cielo y tierra, se unen nuestros corazones donde la mirada, las miradas se reconocen en una danza de gloriosa alegría. Donde todo es posible y nada necesario. Me quiero, os amo a todos uno, sin más, aquí, ahora. Así es, por siempre. “ 

 

Llevo varios días leyendo y releyendo su mensaje, el cual para mí es claro. Tan claro como el agua, tan claro como el cristal. Todo absolutamente todo lo que nos sucede tienen un fin común, mas allá de nuestras aparentes vidas, que con su naturaleza terrenal nos están llevando al destino común, la liberación. Huir de la naturaleza de contrastes que acontecen en nuestros días es huir de ese destino unido, el cual es inevitable. Huir, sólo es tensar las situaciones todavía más, forzar su potencia. Es en las situaciones, por convulsas que nos parezcan, donde se unen el cielo y la tierra, en el corazón ¿cómo? Mostrándonos tal cual somos, tal cual nos sentimos, sin filtros. Sin filtros de ningún tipo ni naturaleza (es bueno/ malo lo que he dicho, qué consecuencias tendrá lo que he hecho…) Darnos el permiso. En ese permiso, el flujo corre como un torrente. Donde todo es posible (todo puede suceder, todo se nos puede dar) y nada necesario (no importa el resultado, no necesitamos ningún resultado concreto, ya nos da igual, porque no está el ego, no está el yo). 

Comparto esta canalización porque así me lo pide mi guía. Es un mensaje, que tiene mucho trasfondo en sus sutilezas. Yo he compartido algunas de ellas, pero si tenéis alguna duda podéis dejarla en los comentarios e intentaré poner claridad. Gracias 

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