BIENVENIDO A CLAUDIA CLAVEL DURAN
En pañales

Claudia Clavel Duran

05 noviembre 2018

10 comentarios

En pañales

Camino por el sendero de la vida aparentando ser una más, incluso a veces quisiera ser una más, sin embargo esto no es posible. No es posible cuando en mí late una pulsión de diferenciación. Una pulsión que puede llegar a ser tan fuerte que si no la atiendo me autodestruyo. Y es que no amigas, no hay una cosa sin la otra y ambas suceden a la vez. La singularidad pulsante de cada uno es lo que más nos asemeja, pero el hecho de atender aquello que nuestro ser/cuerpo pide nos hace sentir especiales aunque en el fondo la demanda común sea la misma.

 

Dicho así parece un trabalenguas, un acertijo o incluso un enigma, ¿verdad? Pues del mismo modo acontece en nosotros dicho trabalenguas, y el no desvelarlo nos atormenta en su enredo, que nos es más que el propio. 

 

Te lo explicaré de manera clara, sencilla y práctica para que te entiendas, para que me entiendas y para que puedas entender a los demás en sus enredos. Para eso necesito que pienses uno de tus momentos más críticos que hayas tenido últimamente… ¿lo tienes? Ahora intenta quedarte solo con la emoción que te genera… Siente esa emoción en ti… algo te está pidiendo, quizá sea ayuda, atención, cariño, justicia, comprensión… Sea lo que sea tu pulsión de vida se siente quebrada y reclama algo en exclusiva para ti, para ser restaurada. 

 

Es decir, tu singularidad late (siempre) pero en los momentos críticos lo notamos más, brota la necesidad individual y esta cuando no es cubierta pulsa todavía más fuerte extendiendo la responsabilidad de cubrir esa necesidad a los demás. Y mientras más fuerte pulsa más se extiende el dolor y/o la decepción, como un bebe que llora y no es atendido. Sin embargo, cuando se nos ofrece de algún modo esa atención reclamada nos sentimos especiales. Pero si te fijas un poco te darás cuenta que esa necesidad es similar a la de todos, y  si profundizamos un poco más nos damos cuenta que en todos se encierra la misma necesidad, el amor. He aquí una respuesta de esa llave que nos recuerda la unidad, todos provenientes de la misma fuente. 

 

¿Lo vas entendiendo mejor? Ahora imagínate un montón de bebes solos y llorando a la vez… Pues así estamos… En ese impás, como una sensación de “dejados ir de la mano” solos y desatendidos (aunque solo sea en apariencia, una apariencia que acabamos por creer) Por eso, en tus momentos críticos date cuenta que todos estamos en pañales. 

 

Está bien necesitar, está bien pedir… pero al ver que todos los enredos son el mismo cesa el reclamo, diluye el enredo y posiblemente tu mirada se vuelva compasiva. 

 

Te invito la próxima vez que tengas un momento crítico (que lo habrá) recordar todo esto para poder ver que tu necesidad es una pulsión de amor. Ofrécetelo a ti misma y si te sientes sola sencillamente escribe, llama, queda, abraza…   sin expectativas pues seguramente el otro también te necesita y está enredado intentando atenderse a sí mismo. 

 

Esto mismo es lo que hago en mis consultas, desvelar los enredos de forma clara, sencilla y práctica a aquel que está dispuesto a deshacerlos, aportando lucidez, movimiento y cambio.

Otro día ya hablaremos más sobre esa mentira de “solos y desatendidos”

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10 comentarios

  • Rosa dice:

    Que ciertas y certeras tus palabras. Si. Yo siento esa necesidad d amor de vez en cuando. Y mi pregunta es : porque algunas personas no dan ni demuestran afecto ? Cuando caminas con alguien inexpresivo emocionalmente cuesta dejarse ir amorosamente… al menos esa es mi vivencia… como poner remedio ?

    • Claudia Clavel Duran dice:

      Si Rosa, y seguramente esa persona anda más necesitada de amor que los demás, aunque no se de cuenta y por eso actúa de ese modo. Es un forma de protección a su vulnerabilidad. Aún así te propongo situarte en ti y preguntarte: cómo me siento en esta situación? puedo sostener esta situación sin que me afecte, sin que merme mi autoestima? Si es que sí perfecto, pero si te afecta pregúntate por qué… ahí hay una clave hacia ti misma… Porque sino, no serías capaz de ver su “actitud” o sencillamente no compartirías con esa persona sin tan siquiera cuestionártelo.

  • Patricia dice:

    Muy bueno Claudia!! En mi próximo momento crítico lo recordaré, a ver qué pasa 🙂 gracias

  • Miguel Martin dice:

    Muy bonita reflexion!!.muchos besos Claudia.un servidor no ha sabido muchas veces como salir del problema..incluso me e metido en otros después de peores..por eso se lo del pataleo…parece ser que con la edad y la experiencia me lo tomo con más paciencia y naturalidad. Besos Claudia

    • Claudia Clavel Duran dice:

      Fíjate bien Miguel, porque la calma o la serenidad no es solo una cuestión de edad… Seguro que hay mucho más con lo que lo has acompañado… querer tomar conciencia? 😉

  • Liliana dice:

    Hola Claudia
    Momento justo para enviarme esto!! Me siento un poco desbordada y nose hacia donde ir, las cosas aveces no salen bien y sufro por el temor de equivocarme. Intentaré aplicar lo que dices!! Gracias

    • Claudia Clavel Duran dice:

      Liliana cariño, las decisiones se tornan complicadas pero mucho más si las acompañamos de temor, algo natural como madre de familia, pero tú antes que madre eres persona, (con tus necesidades, tus dudas, tu emociones…) y reconocer ese temor es una forma de diluirlo. Debes cuidarte a ti primero. Y al decidir piensa que tanto como persona, como madre, todas las decisiones de tu vida las tomas con la mejor de las intenciones. Suelta el peso de la responsabilidad y relájate para que todo pueda fluir.

  • Me encanta, grácias por escribir. Me viene como anillo al dedo leerlo. Saludos! 🥰

  • Laura dice:

    Me encanta Claudia de la manera tan sencilla como lo expones todo. Mi necesidad es una “ pulsion de amor” me quedo con ello. Grat

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